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"There is nothing more difficult than talking about music"  Camile Saint-Säens

   

MÚSICOS DEL ROMANTICISMO TARDÍO I.

JOHANNES BRAHMS (Hamburgo 1833, Viena 1897)

Uno de los grandes compositores de sinfonías del Siglo XIX, tuvo un origen humilde.  Su padre fue contrabajista en la orquesta de Hamburgo y su madre, 17 años mayor que su padre era de una clase media venida a menos.

Comenzó sus estudios de piano a los 7 años y sus primeras composiciones las hizo a los 13 años para dar su primer concierto público a los 15.  En esos años conoce a un violinista húngaro (Reményl) y poco tiempo después a otro más, el virtuoso Joseph Joachim, ambos refugiados de la opresión austríaca en su país.  Con ellos comienza a hacer giras e influyeron fuertemente en sus composiciones, además del hecho de haber conocido personalmente a Franz Liszt.  Por si no fuera suficiente, también en un viaje a Düsseldorf conoce a dos grandes músicos que también lo influyeron: Clara y Robert Schumann.

Como anteriormente se ha mencionado, Brahms es el músico que representa la pureza de la composición instrumental y orquestal del postromanticismo, siguiendo la tradición compositiva de sus antecesores Bach, Mozart y Beethoven entre otros.

Sus primeras composiciones orquestales las comienza a sus veintitantos y al cumplir 29, ya con varias obras en su haber, se va a buscar suerte a Viena.  Dos años después regresa a su ciudad natal debido a problemas familiares.  Ahí toma la decisión de regresarse a vivir definitivamente a Viena.  Fue director de la orquesta local por poco tiempo ya que definitivamente no era lo suyo además de que llegaron a Viena directores de orquesta de gran talla y después de recibir una fuerte crítica de Wagner, decidió afortunadamente dedicarse a la composición.

Su primera sinfonía la compuso gracias al impulso y apoyo de Clara Schumann.  De ahí en adelante las obras de Brahms fueron bien recibidas y reconocidas al grado que muchos críticos dicen que hay tres grandes “B” en la música: Bach, Beethoven y Brahms.

Sus obras principales son: 4 sinfonías, 2 conciertos para piano y sus muy famosas Danzas Húngaras.

 

RICHARD WAGNER (Leipzig 1813, Venecia 1883)

Su figura colosal como músico del siglo XIX se debe no solo al ser un gran compositor sino también un crítico, polemista y su interminable energía le permitió perseguir y tener una visión y una mentalidad única más allá de la de cualquiera de sus contemporáneos.

Sus óperas son la piedra angular de la composición del romanticismo y del nacionalismo alemanes y para ser interpretadas requieren de un gran esfuerzo y talento ya que para representar muchos de sus papeles (personajes) se requieren de características que muy pocos poseen.

Huérfano de padre desde muy temprana edad, su madre contrae nupcias nuevamente y es su padrastro quien lo introduce e impulsa a seguir la música en su vida.

Su primera y gran pasión fue el teatro pero al intentar componer su primera ópera se dio cuenta que él tenía que ser el compositor también de sus propios libretos.

Se enamora y finalmente se casa con una actriz pero tan solo duró 6 meses el matrimonio ya que su esposa se fue con otro actor.

En esa búsqueda intensa por lograr su sueño de ser un gran compositor de ópera, Wagner viaja a Paris en donde sufre de fuertes crisis económicas pero también ahí es donde tiene contacto con las leyendas alemanas que lo inspiran para componer entre otras obras Tänhausser y Lohengrin. También de este período es su inspiración para componer El Holandés Errante.

En 1842 Rienzi, una de sus primeras óperas es estrenada con éxito en Dresden y es ahí donde es aceptado su proyecto para estrenar meses después El Holandés Errante.  Es así que esta ciudad le da a Wagner la acogida que necesitaba para desarrollarse como un gran compositor.

Así llega el año de 1848 que es el “año de las revoluciones en Europa” lo que provoca que Wagner se tenga que refugiar en Zurich por tener ideas pro-revolucionarias y ahí dedicó parte de su vida a la escritura de textos y manifiestos.

En este espíritu, Wagner escribe un ideal visionario sobre “la música del futuro” en donde para él la música y el drama deben ser inseparables y desde entonces hasta el último día de su vida dedicó todos sus esfuerzos para lograr este objetivo.

Posteriormente se muda a Munich en donde su vida personal sigue siendo muy problemática por lo que cambia su residencia a Bayreuth para finalmente y por problemas de salud termina su vida en Venecia.

Sus principales obras son evidentemente sus óperas Rienzi, El Holandés Errante, Tänhausser, Lohengrin, Tristan und Isolde, Parsifal y el Anillo de los Nibelungos (una serie de 4 óperas que son: El Oro del Rhin, Las Valquirias, Sigfrido y El Ocaso de los Dioses) .

 

GUSTAV MAHLER (Kaliste 1860, Viena 1911)

Compositor y director de orquesta austriaco. En una ocasión, Mahler manifestó que su música no sería apreciada hasta cincuenta años después de su muerte. No le faltaba razón: valorado en su tiempo más como director de orquesta que como compositor, hoy es considerado uno de los más grandes y originales sinfonistas que ha dado la historia del género, más aún, uno de los músicos que anuncian y presagian en su obra de manera más lúcida y consecuente todas las contradicciones que definirán el desarrollo del arte musical a lo largo del siglo XX. Aunque como intérprete fue un director que sobresalió en el terreno operístico, como creador centró todos sus esfuerzos en la forma sinfónica y en el lied, e incluso en ocasiones conjugó en una partitura ambos géneros. Él mismo advertía que componer una sinfonía era «construir un mundo con todos los medios posibles», por lo que sus trabajos en este campo se caracterizaban por una manifiesta heterogeneidad, por introducir elementos de distinta procedencia (apuntes de melodías populares, marchas y fanfarrias militares...) en un marco formal heredado de la tradición clásica vienesa. Esta mezcla, con las dilatadas proporciones y la gran duración de sus sinfonías y el empleo de una armonía disonante que iba más allá del cromatismo utilizado por Wagner en su Tristán e Isolda, contribuyeron a generar una corriente de hostilidad general hacia su música, a pesar del decidido apoyo de una minoría entusiasta, entre ella los miembros de la Segunda Escuela de Viena, de los que Mahler puede considerarse el más directo precursor.

Su revalorización, al igual que la de su admirado Anton Bruckner, fue lenta y se vio retrasada por el advenimiento del nazismo al poder en Alemania y Austria: por su doble condición de compositor judío y moderno, la ejecución de la música de Mahler fue terminantemente prohibida. Sólo al final de la Segunda Guerra Mundial, y gracias a la labor de directores como Bruno Walter y Otto Klemperer, sus sinfonías empezaron a hacerse un hueco en el repertorio de las grandes orquestas.

Formado en el Conservatorio de Viena, la carrera de Mahler como director de orquesta se inició al frente de pequeños teatros de provincias como Liubliana, Olomouc y Kassel. En 1886 fue asistente del prestigioso Arthur Nikisch en Leipzig, en 1888, director de la Ópera de Budapest y en 1891, de la de Hamburgo, puestos en los que tuvo la oportunidad de ir perfilando su personal técnica directorial. Una oportunidad única le llegó en 1897, cuando le fue ofrecida la dirección de la Ópera de Viena, con la única condición de que apostatara de su judaísmo y abrazara la fe católica. Así lo hizo, y durante diez años estuvo al frente del teatro, diez años ricos en experiencias artísticas en los que mejoró el nivel artístico de la compañía y dio a conocer nuevas obras. Sin embargo, el diagnóstico de una afección cardíaca y la muerte de una de sus hijas lo impulsaron en 1907 a dimitir de su cargo y aceptar la titularidad del Metropolitan Opera House y de la Sociedad Filarmónica de Nueva York, ciudad en la que se estableció hasta 1911, cuando, ya enfermo, regresó a Viena. Paralelamente a su labor como director, Mahler llevó a cabo la composición de sus sinfonías y lieder con orquesta. Él mismo se autodefinía como un compositor de verano, única estación del año en la que podía dedicarse íntegramente a la concepción de sus monumentales obras. Son diez las sinfonías de su catálogo, si bien la última quedó inacabada a su muerte. De ellas, las números 2, 3, 4 y 8 –la única que le permitió saborear las mieles del triunfo en su estreno– incluyen la voz humana, según el modelo establecido por Beethoven en su Novena. A partir de la Quinta, su música empezó a teñirse de un halo trágico que alcanza en la Sexta, en la Novena y en esa sinfonía vocal que es La canción de la tierra, su más terrible expresión.

 

 

RICHARD STAUSS (Munich 1864, Garmisch 1949)

Un compositor adelantado a su época, es quizá el mejor exponente del Poema Sinfónico.  Al contrario que Elgar o Sibelius que dejaron de componer después de la primera guerra mundial, Strauss y Rachmaninov vieron la oportunidad de crear cambios estilísticos en la música en la postguerra.

Hijo de un cornista que interpretó su instrumento en las presentaciones mundiales de algunas óperas de Wagner comenzó sus estudios de piano y violín desde los 4 años.

Su primera obra importante es una Serenata para instrumentos de Aliento estrenada en Berlín y fue dirigida nada menos que por el afamado conductor Hans von Bülow.

Después de experimentar con obras principalmente para instrumentos aerófonos, comienza a trabajar en la Ópera de la Corte de Münich interesado por las teorías musicales de Wagner. Estas ideas lo inspiraron a componer muchas de sus principales obras catalogadas como poemas sinfónicos.  Sin embargo antes de que estas obras fueran aceptadas por el público, Strauss fue reconocido también como compositor de óperas, quizá inspirado en su reciente matrimonio con una connotada soprano de la época.  Sus dos primeras óperas no tuvieron éxito pero ya a partir de la tercera fue reconocido en este ámbito.

Las principales obras de Strauss, quien por cierto nada tiene que ver con los reyes del vals, la familia austriaca de los Strauss (Johann, Edward y Joseph), son los poemas sinfónicos Machbeth, Don Juan, Así Hablaba Zarathustra y Don Quijote, y sus óperas Elektra y El Caballero de la Rosa que sirvió de inspiración a su contemporáneo Gustav Mahler.

 

 

 

LA ESCALA MAYOR (La, Si bemol, Mi bemol) The Major Scale (A, B flat and E flat)
ARMADURAS (Key Signatures)

Recuerda que en una escala  MAYOR  existe un semitono entre el  III  IV  grados y entre el  VII  VIII  grados.  Entre todos los demás existen  TONOS .

EJERCICIO 12: Add accidentals where needed to make the scales named.  Draw   over each pair of notes making a semitone.

EJERCICIO 13: Rewrite Make the key-signatures of the previous ecercise.

 

UNIDAD 2 LECCIÓN 2. (Unit 2 lesson 2)

 

RITMO

   EJERCICIO 20

   EJERCICIO 21

   EJERCICIO 22

   EJERCICIO 23

   EJERCICIO 24

   EJERCICIO 25

 

 

MELODÍA

   EJERCICIO 15

   EJERCICIO 16

   EJERCICIO 17

 

  JINGLE BELLS   -   PISTA

   GOOD KING WENCESLAS   -   PISTA

 

 

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